Dolor de mandíbula y oído, por qué ocurre y cómo tratarlo
La secuencia se repite muchísimo. Empieza como un dolor de oído, casi siempre de un solo lado. Vas al médico, te miran el oído y está perfecto. A veces te dan un antibiótico por si acaso y no cambia nada. Vuelves, te derivan al otorrino, y el otorrino confirma lo mismo, el oído está bien.
Y el dolor sigue ahí, semanas o meses, acompañado a veces de dolor de cabeza, de molestia en el cuello o de un chasquido al abrir la boca.
Lo que casi nunca se dice en esas consultas es que el oído puede estar perfecto y el dolor ser completamente real, porque el origen está a un centímetro de ahí. La articulación de la mandíbula está pegada al conducto auditivo, y cuando se inflama o se sobrecarga, el dolor se siente en el oído. En este artículo te explicamos por qué pasa esto, qué lo provoca, cuándo tiene que ver con el bruxismo y qué tratamientos funcionan de verdad.
Antes de nada, cuándo el dolor de mandíbula es una urgencia
La inmensa mayoría de los dolores de mandíbula tienen un origen dental o articular y no son graves. Pero hay un escenario que conviene descartar antes de seguir leyendo.
El dolor de mandíbula puede ser un síntoma de infarto, sobre todo en mujeres, en quienes los síntomas del infarto se presentan con más frecuencia de forma atípica, sin el dolor opresivo clásico en el pecho.
Llama al 112 de inmediato si el dolor de mandíbula aparece de forma brusca y se acompaña de alguno de estos signos. Dolor u opresión en el pecho, dolor que se extiende al brazo izquierdo, al cuello o a la espalda, dificultad para respirar, sudor frío, náuseas o mareo. Especialmente si aparece durante un esfuerzo físico y no guarda ninguna relación con masticar o con mover la boca.
La diferencia práctica es sencilla. Un dolor de origen dental o articular cambia cuando mueves la mandíbula, cuando masticas o cuando abres la boca. Un dolor de origen cardiaco no. Si tu dolor no se modifica con el movimiento y va acompañado de cualquiera de los signos anteriores, no esperes a pedir cita en el dentista.
También conviene acudir a urgencias si hay hinchazón importante de la cara con fiebre, si no puedes abrir ni cerrar la boca, o si el dolor aparece tras un golpe. Fuera de estos casos, lo que viene a continuación es casi siempre lo que está pasando.
Por qué te duele el oído si el problema está en la mandíbula
La articulación temporomandibular, que se abrevia como ATM, es la que conecta la mandíbula con el cráneo. Si te pones los dedos justo delante de las orejas y abres y cierras la boca, la notas moverse. Está literalmente pegada al conducto auditivo.
Esa cercanía explica casi todo. Cuando la articulación se inflama o los músculos que la mueven están sobrecargados, el dolor se percibe en el oído y alrededor de él, porque comparten zona y comparten nervios. El cerebro no distingue bien de dónde viene la señal, y la interpreta como dolor de oído.
Por eso en la consulta del otorrino no se encuentra nada. El oído está sano, y el que está mal es el vecino.
Lo mismo pasa con el resto de síntomas que suelen acompañarlo. El dolor de cabeza en las sienes viene de un músculo, el temporal, que se extiende por el lateral del cráneo y que participa al cerrar la boca. La molestia en el cuello y en los hombros aparece porque toda esa musculatura trabaja en cadena. Y los acúfenos o pitidos, el mareo y la sensación de oído taponado también se describen con frecuencia en problemas de ATM.
Dicho de forma directa, si te duele el oído de un lado, el otorrino no encuentra nada y además notas chasquidos al abrir la boca o te levantas con la mandíbula cansada, lo más probable es que lleves tiempo yendo al especialista equivocado.
Las causas del dolor de mandíbula
Ordenadas de más a menos frecuente, estas son las causas reales de un dolor de mandíbula persistente.
- Bruxismo. Es la causa número uno. Apretar o rechinar los dientes, sobre todo durmiendo, mantiene los músculos de la masticación en tensión durante horas. El resultado es el mismo que tendrías en cualquier otro músculo del cuerpo después de ocho horas de esfuerzo continuado. La pista más clara es que el dolor es peor al despertar y mejora a lo largo del día. Suele venir acompañado de desgaste en los dientes, que es la huella que deja.
- Disfunción de la ATM. Dentro de la articulación hay un pequeño disco que amortigua el movimiento. Cuando se desplaza de su posición, aparece el chasquido característico al abrir o cerrar la boca, y en casos más avanzados la mandíbula puede llegar a bloquearse. El chasquido aislado y sin dolor es bastante común y no siempre requiere tratamiento. El chasquido con dolor sí.
- Sobrecarga muscular por estrés. En periodos de tensión se aprieta la mandíbula también despierto, muchas veces sin notarlo, mientras se conduce, se trabaja delante del ordenador o se duerme mal. Es el mismo mecanismo que el bruxismo nocturno pero durante el día, y el dolor en este caso suele ir empeorando conforme avanza la jornada.
- Mordida descompensada. Cuando los dientes no encajan como deberían, la articulación compensa esa diferencia y trabaja forzada. Puede venir de dientes ausentes sin reponer, de restauraciones demasiado altas o de una maloclusión de base.
- Causas estrictamente dentales. Una muela del juicio en mala posición, una infección o una muela que necesita endodoncia pueden dar dolor irradiado a toda la zona. Se distinguen porque suele haber un punto concreto que duele al morder o sensibilidad marcada al frío y al calor en un diente determinado.
- Otras causas menos frecuentes. Artritis o artrosis de la articulación, traumatismos previos, problemas cervicales y, en casos puntuales, neuralgias. Son minoría, pero son el motivo de que un dolor que no mejora en unas semanas se tenga que valorar en consulta y no gestionarse solo con analgésicos.
Cómo quitar el dolor de mandíbula
Qué puedes hacer hoy para aliviarlo
- Calor húmedo en la zona. Quince o veinte minutos, dos o tres veces al día, delante de la oreja y sobre el músculo del lateral de la cara. En dolor muscular el calor funciona mejor que el frío. Si el dolor viene de un golpe reciente, entonces sí frío.
- Dieta blanda unos días. Nada de chicle, nada de alimentos duros y evitar abrir mucho la boca. Es dar reposo a una articulación, igual que harías con un tobillo.
- Vigila la posición de reposo. En reposo los dientes de arriba y los de abajo no deben tocarse, solo los labios cerrados y la lengua apoyada en el paladar. Mucha gente descubre aquí que pasa el día entero con los dientes apretados sin ser consciente.
- Antiinflamatorio durante unos días. Ayuda a romper el círculo de dolor y contractura, siempre que no esté contraindicado en tu caso. Es un alivio, no un tratamiento.
- Automasaje suave. Con los dedos, en círculos, sobre el músculo del lateral de la cara y sobre la sien. Sin forzar y sin apretar sobre la articulación.
Si con esto el dolor remite en una o dos semanas y no vuelve, probablemente fue un episodio puntual de sobrecarga. Si vuelve, o si nunca llega a irse del todo, hay una causa de fondo que hay que tratar.
El tratamiento que sí resuelve la causa
- Férula de descarga. Es el tratamiento de referencia cuando hay bruxismo detrás. Una férula rígida hecha a medida separa las arcadas durante la noche, reparte la carga y descarga la articulación. Es la primera medida en la mayoría de casos y forma parte del tratamiento del bruxismo.
- Infiltración de toxina botulínica en el masetero. Cuando la férula no es suficiente o cuando el componente muscular es muy marcado, se infiltra el músculo masetero para reducir la fuerza de contracción en origen. Es especialmente útil en los casos que cursan con dolor muscular y dolor de cabeza. Lo explicamos en la página de bótox para el bruxismo.
- Fisioterapia de la ATM. Trabajo manual, ejercicios de apertura controlada y tratamiento de la musculatura cervical asociada. Combina muy bien con la férula y acorta bastante los tiempos de recuperación.
- Ajuste de la mordida u ortodoncia. Cuando el problema de fondo es que los dientes no encajan, la solución pasa por corregir eso. Según el caso, un tallado selectivo, reponer dientes ausentes o un tratamiento de ortodoncia.
- Tratamiento dental específico. Si el origen es una muela, una infección o una muela del juicio mal posicionada, el dolor no se va hasta que se resuelve eso. Por eso la exploración siempre empieza descartando causa dental antes de pasar a la articulación.
Me duele el oído pero el otorrino dice que está bien, ¿qué puede ser?
Es una situación muy frecuente y suele tener una explicación sencilla. La articulación de la mandíbula está pegada al conducto auditivo, así que cuando se inflama o los músculos que la mueven están sobrecargados, el dolor se percibe en el oído aunque el oído esté perfectamente sano. Si además notas chasquidos al abrir la boca o te levantas con la mandíbula cansada, conviene que lo valore un especialista en articulación temporomandibular.
¿El dolor de mandíbula puede ser síntoma de infarto?
Puede serlo, sobre todo en mujeres, en quienes el infarto se presenta con más frecuencia sin el dolor opresivo clásico en el pecho. La señal de alarma es un dolor brusco que no cambia al mover la mandíbula ni al masticar y que se acompaña de opresión en el pecho, dolor irradiado al brazo o al cuello, dificultad para respirar, sudor frío o náuseas. En ese caso hay que llamar al 112, no pedir cita.
¿Por qué me chasquea la mandíbula al abrir la boca?
Dentro de la articulación hay un disco que amortigua el movimiento, y el chasquido aparece cuando se desplaza de su posición. Un chasquido aislado, sin dolor y sin limitación al abrir, es bastante común y no siempre requiere tratamiento. Si va acompañado de dolor, de bloqueos o de dificultad para abrir del todo, sí conviene valorarlo.
¿Cuánto tarda en quitarse el dolor de mandíbula?
Un episodio puntual de sobrecarga suele mejorar en una o dos semanas con reposo, calor y dieta blanda. Si el origen es el bruxismo, la mejoría con férula se suele notar en las primeras semanas, aunque el control completo lleva meses porque hay que desactivar un hábito. Lo que no es normal es un dolor que lleva meses sin cambiar y que se gestiona solo con analgésicos.
¿Una férula de descarga quita el dolor de mandíbula?
En los casos en los que hay bruxismo detrás, que son la mayoría, sí. La férula separa las arcadas, reparte la fuerza y descarga tanto los músculos como la articulación. No elimina el bruxismo, que tiene un componente de estrés, pero sí corta su efecto sobre la articulación y sobre los dientes. Cuando el componente muscular es muy fuerte, se complementa con infiltración de toxina botulínica.