Encías retraídas, por qué aparecen y hasta dónde se pueden recuperar
Casi nadie detecta una encía retraída el día que empieza. Se detecta meses después, delante del espejo, al notar que un diente parece más largo que el de al lado. O con el primer sorbo de algo frío que da un calambre que antes no daba.
A partir de ahí viene la búsqueda, y ahí es donde empieza el problema. Internet está lleno de remedios caseros para hacer crecer la encía, enjuagues de sal, aceite de coco, aloe vera. Conviene decirlo pronto y claro. Una encía que ya se ha retraído no vuelve a crecer sola, ni con enjuagues ni con nada que se compre en un supermercado.
Eso no significa que no haya nada que hacer. Significa que lo importante es otra cosa, y es bastante más urgente. En este artículo, desde la periodoncia, te explicamos por qué se retraen las encías, por qué frenar el avance importa más que recuperar lo perdido, en qué casos sí se puede recuperar la encía y qué tratamientos existen de verdad.
¿Qué son las encías retraídas?
La encía retraída, o recesión gingival, ocurre cuando el tejido de la encía se desplaza hacia abajo y deja al descubierto parte de la raíz del diente. La raíz no está cubierta de esmalte como la corona, sino de un tejido mucho más blando y sensible llamado cemento, y de ahí vienen casi todas las consecuencias.
Lo que se nota es esto. El diente parece más largo. Aparece sensibilidad al frío, al calor o al dulce. A veces se ve o se palpa un escalón en el límite entre la corona y la raíz. Y en la zona visible al sonreír queda un contorno irregular que llama la atención.
Pero el problema de fondo no es estético. La raíz expuesta se caria con mucha más facilidad que el esmalte, se desgasta antes y acumula placa en una zona difícil de limpiar. Y sobre todo, la encía que ha desaparecido casi siempre viene acompañada de hueso que también se ha perdido, porque los dos van juntos. Esa es la parte seria.
¿Las encías retraídas vuelven a crecer?
No. Una encía retraída no se regenera por sí sola, y ningún enjuague, gel o remedio casero la hace volver. El tejido gingival no tiene capacidad de volver a crecer sobre una raíz que ha quedado expuesta, y lo mismo pasa con el hueso que había debajo.
Dicho esto, hay dos matices que cambian bastante el panorama.
- El avance sí se puede frenar. Y esto es lo verdaderamente urgente. Una recesión no tratada sigue progresando, porque la causa que la provocó continúa actuando. Parar ese avance es lo que marca la diferencia entre un par de milímetros de raíz expuesta y la pérdida del diente dentro de unos años.
- La encía perdida sí se puede recuperar, pero con cirugía. Existe el injerto de encía, un procedimiento que cubre la raíz expuesta con tejido propio del paciente. Funciona, los resultados son estables y en muchos casos se recupera buena parte de lo perdido. No es un enjuague, es una intervención, y tiene indicaciones concretas.
Resumiendo. Si acabas de descubrir que tienes las encías retraídas, lo que corre prisa no es recuperarlas. Es averiguar por qué se están retrayendo y detenerlo, porque mientras la causa siga ahí, cualquier recuperación posterior se va a volver a perder.
Por qué se retraen las encías
Rara vez hay una sola causa. Lo habitual es que se combinen dos o tres, y por eso el tratamiento empieza siempre identificando cuáles son las tuyas.
- Cepillado demasiado agresivo. Es la causa más frecuente en gente con la boca sana, y resulta bastante paradójica. Cepillar fuerte, en horizontal y con un cepillo de cerdas duras va desgastando la encía hasta desplazarla. La pista es que la recesión aparece sobre todo en los colmillos y premolares, y es más marcada en el lado contrario a tu mano dominante.
- Enfermedad periodontal. La causa más seria. La periodontitis destruye el hueso que sujeta al diente, y la encía baja detrás de él. La pista es que suele ir acompañada de sangrado al cepillar, mal aliento persistente y, en fases avanzadas, cierta movilidad en los dientes. Aquí la recesión no es el problema, es el síntoma.
- Bruxismo. Apretar o rechinar los dientes transmite una fuerza continuada al cuello del diente que, mantenida en el tiempo, contribuye a que la encía se desplace y a que aparezcan muescas en la unión con la raíz. La pista es despertarse con la mandíbula tensa, con dolor de cabeza o con los dientes sensibles por la mañana. Si es tu caso, tratar el bruxismo es parte del tratamiento de la encía, no un asunto aparte.
- Ortodoncia mal planificada. Mover un diente más allá del hueso que lo soporta provoca recesión. Es una de las razones por las que un estudio previo completo, con radiografía y valoración periodontal, no es un trámite opcional antes de empezar una ortodoncia.
- Encía fina de origen genético. Hay personas con un biotipo gingival fino, con menos tejido de partida. No es una enfermedad, pero sí hace que cualquiera de las causas anteriores tenga consecuencias antes y más marcadas.
- Tabaco, piercings y apiñamiento. El tabaco reduce el riego de la encía y acelera la pérdida. Los piercings de labio o lengua rozan de forma constante una zona concreta. Y un diente muy apiñado o volcado hacia fuera suele tener muy poco hueso por delante, lo que lo deja expuesto desde el principio.
Por qué se retraen las encías
El tratamiento tiene dos fases, y el orden no es negociable.
Primero, frenar el avance
Esta fase es obligatoria en todos los casos y, en muchos, es todo lo que hace falta. Consiste en eliminar la causa, y varía según cuál sea.
- Si hay enfermedad periodontal, se hace un raspado y alisado radicular para eliminar el sarro por debajo de la encía, seguido de un programa de mantenimiento periódico. Esta es la parte que de verdad salva dientes, y se complementa con higiene profesional en el calendario que marque cada caso.
- Si la causa es el cepillado, se corrige la técnica. Cepillo suave, movimiento vertical o circular en lugar de horizontal, y menos presión de la que crees que hace falta. Suena menor y es el cambio con mejor relación esfuerzo-resultado de toda la lista.
- Si hay bruxismo, una férula de descarga nocturna protege tanto la encía como el esmalte, y en determinados casos se complementa con infiltración de toxina botulínica para reducir la fuerza del músculo masetero.
- Y en todos los casos, tratar la sensibilidad mientras tanto, con pastas y barnices específicos que sellan los túbulos de la raíz expuesta. No recupera encía, pero quita el calambre del frío, que suele ser la queja más inmediata.
Después, recuperar la encía perdida
Una vez detenido el avance, y solo entonces, tiene sentido plantear la recuperación. La técnica de referencia es el injerto de encía, que consiste en tomar tejido del paladar del propio paciente y colocarlo sobre la raíz expuesta para cubrirla. Hay variantes técnicas y existen también materiales sustitutivos cuando no conviene tomar tejido propio.
Qué esperar de forma realista. Se hace con anestesia local, el postoperatorio es molesto más por la zona donante del paladar que por la zona tratada, y la cicatrización lleva unas semanas. El recubrimiento de la raíz suele ser alto, aunque no siempre completo, y depende mucho de cuánto hueso quede alrededor del diente. Cuanto antes se trate, más se recupera.
El injerto resuelve a la vez las tres cosas, el aspecto estético, la sensibilidad y la protección de la raíz frente a caries y desgaste. Lo que no hace es curar la causa, y por eso llega siempre después.
Un caso aparte, la encía retraída alrededor de un implante
Cuando la encía se retrae alrededor de un implante y deja ver el cuello metálico, el planteamiento cambia. Casi siempre hay una periimplantitis detrás, que es una infección del tejido que rodea al implante, y lo prioritario es tratarla antes de pensar en nada estético.
Lo que no funciona, por mucho que lo leas
Si has buscado sobre esto, te habrás cruzado con una lista bastante repetida. Conviene aclararla.
- Enjuagues de agua con sal, aceite de coco, aloe vera, té verde. Algunos tienen un efecto antiséptico leve y pueden ayudar a reducir una inflamación, lo cual no está mal. Pero ninguno hace crecer tejido gingival sobre una raíz expuesta. Ni uno.
- Pastas dentales que prometen regenerar la encía. Lo que hacen las buenas es reducir la sensibilidad, que es útil y es un alivio real. Regenerar encía, no.
- Masajes en la encía. Mejoran la circulación del tejido sano. No revierten una recesión establecida.
- Suplementos de colágeno o vitamina C. Si hay un déficit nutricional, corregirlo ayuda a la salud del tejido en general. En una persona con una dieta normal, no tienen ningún efecto sobre una recesión ya producida.
El riesgo de estos remedios no es que no funcionen. Es el tiempo que se pierde probándolos mientras la causa real sigue avanzando. Una periodontitis no diagnosticada durante dos años de enjuagues caseros cuesta dientes.
¿Se pueden recuperar las encías retraídas sin cirugía?
No. El tejido de la encía no vuelve a crecer sobre una raíz que ha quedado expuesta, y no hay enjuague, pasta ni remedio casero que lo consiga. Sin cirugía sí se puede hacer algo igual de importante, que es frenar el avance eliminando la causa y tratar la sensibilidad. Para recuperar la encía perdida la única opción con evidencia es el injerto.
¿Cuánto cuesta un injerto de encía?
Depende del número de dientes afectados, de la técnica necesaria y de si hace falta tratamiento periodontal previo, así que no tiene sentido dar una cifra sin ver el caso. Lo que sí conviene saber es que el presupuesto debe incluir la fase de frenar la causa, no solo el injerto, porque un injerto sobre una periodontitis sin tratar se vuelve a perder.
¿Las encías retraídas duelen?
Por sí mismas no suelen doler, y ese es justo el problema, porque avanzan sin avisar. Lo que sí aparece es sensibilidad al frío, al calor o al dulce, que es la señal que lleva a la mayoría de pacientes a la consulta. Si además hay dolor o sangrado, lo más probable es que exista una infección periodontal activa, y eso sí requiere valoración pronto.
¿El bruxismo provoca encías retraídas?
Contribuye. La fuerza continuada sobre el cuello del diente favorece el desplazamiento de la encía y la aparición de muescas en la unión con la raíz, casi siempre combinado con otras causas como el cepillado agresivo. Si hay bruxismo, tratarlo forma parte del tratamiento de la encía, porque de lo contrario la recesión sigue avanzando.
¿Puedo seguir usando mi cepillo eléctrico?
Sí, y en general son una buena opción porque muchos limitan la presión. Lo que hay que cambiar no es el aparato sino el gesto. Cerdas suaves, apoyar sin empujar y dejar que el cepillo trabaje, en lugar de frotar en horizontal. Si tu cepillo tiene sensor de presión, úsalo, porque la mayoría de la gente aprieta bastante más de lo que cree.