Sonrisa gingival, por qué aparece y cómo se corrige
Sonrisa Gingival

Sonrisa gingival, por qué aparece y cómo se corrige

Hay un gesto que se repite mucho en consulta. La persona empieza a reírse y, a mitad de risa, se lleva la mano a la boca. Lleva años haciéndolo de forma automática y casi siempre por el mismo motivo, porque al sonreír se le ve más encía de la que le gustaría.

Se llama sonrisa gingival y afecta a bastante más gente de la que se piensa, sobre todo entre mujeres jóvenes. No es una enfermedad ni un problema de salud, es un rasgo estético. Pero condiciona cómo te relacionas, cómo sales en las fotos y cómo te sientes en una primera cita o en una reunión.

Lo que casi nunca se explica es que la sonrisa gingival no tiene una única causa, tiene cuatro, y cada una se corrige de una manera distinta. Por eso los tratamientos que funcionan de maravilla en una persona no sirven de nada en otra. En este artículo, como especialistas en diseño de sonrisa, te explicamos por qué aparece, cómo identificar cuál es tu caso, qué opciones existen para corregirla y cuánto dura el resultado de cada una.

¿Qué es la sonrisa gingival?

Se habla de sonrisa gingival cuando al sonreír se muestran más de tres milímetros de encía por encima de los dientes superiores. Por debajo de esa medida se considera dentro del rango normal, y a partir de ahí es cuando la encía empieza a ser lo primero que se ve en la sonrisa.

Es un rasgo bastante común, con mayor prevalencia en mujeres, y suele hacerse evidente en la adolescencia, cuando termina la erupción de los dientes definitivos y el rostro acaba de desarrollarse.

Conviene dejar claro algo desde el principio. Mostrar encía al sonreír no es un defecto ni un problema médico. Hay sonrisas gingivales preciosas y hay gente a la que no le supone ninguna incomodidad. El motivo para tratarla es exclusivamente personal, y solo tiene sentido si a ti te condiciona.

Ahora bien, si te condiciona, tiene solución. Y en la mayoría de casos con tratamientos mucho menos invasivos de lo que la gente imagina.

Por qué aparece, las cuatro causas de la sonrisa gingival

La cantidad de encía que se ve al sonreír depende de tres cosas, de cuánto sube el labio superior, de dónde termina la encía sobre el diente y de la posición del maxilar. Cuando alguna de las tres se sale de lo habitual, aparece la sonrisa gingival. Estas son las cuatro causas, ordenadas de más a menos frecuente.

Labio superior hiperactivo

Es la causa más frecuente. Los músculos que elevan el labio superior trabajan más de la cuenta y lo levantan más de lo normal al sonreír, dejando la encía al descubierto. Los dientes y el hueso están perfectamente, el único que se pasa de largo es el labio.

Cómo reconocerlo. Con la boca en reposo la sonrisa parece normal, y la encía solo aparece al sonreír de forma amplia o al reírse. Suele haber bastante diferencia entre la sonrisa social contenida y la carcajada.

Erupción pasiva alterada

Durante la adolescencia, la encía se va retirando poco a poco hasta dejar el diente con su tamaño definitivo. Cuando ese proceso no se completa, la encía se queda cubriendo parte de la corona y los dientes parecen más pequeños y cuadrados de lo que en realidad son.

Cómo reconocerlo. Los dientes se ven cortos, casi tan anchos como altos, y la encía tiene un aspecto sano pero abundante. Es una de las causas que mejor responde al tratamiento, porque el diente completo ya está ahí debajo.

Exceso vertical del maxilar

Aquí el origen es óseo. El maxilar superior ha crecido más de lo habitual en sentido vertical, y eso desplaza hacia abajo todo el conjunto de dientes y encía. Es la causa menos frecuente y la que requiere el abordaje más complejo.

Cómo reconocerlo. Se muestra mucha encía incluso con una sonrisa contenida, el tercio inferior de la cara parece alargado y a veces cuesta juntar los labios en reposo sin forzar.

Extrusión dentoalveolar

Los dientes anteriores superiores han bajado más de la cuenta, arrastrando con ellos el hueso y la encía. Suele ir asociado a una mordida profunda y con frecuencia aparece combinado con alguna de las causas anteriores.

Cómo reconocerlo. Los dientes de arriba tapan mucho a los de abajo al morder, y la encía es más visible en la zona de los incisivos que en la de los colmillos.

Un apunte importante. En bastantes casos hay más de una causa a la vez, y ahí está el motivo de que un mismo tratamiento funcione muy bien en una persona y decepcione en otra. Determinar cuál es la tuya no se hace por foto, se hace midiendo en consulta cuánto se eleva el labio, dónde termina la encía sobre el diente y qué dice la radiografía sobre la posición del maxilar.

Cómo se corrige la sonrisa gingival

No hay un tratamiento para la sonrisa gingival, hay varios, y el bueno es el que ataca tu causa. Estos son los que se utilizan hoy, del menos al más invasivo.

Toxina botulínica, la opción menos invasiva

Resuelve el labio superior hiperactivo, que es la causa más frecuente. Se infiltra una cantidad muy pequeña de toxina botulínica en los músculos elevadores del labio para que suban algo menos al sonreír. La sesión dura unos minutos, no requiere anestesia ni bajas, y el resultado se ve entre el tercer y el séptimo día. Es el mismo principio que aplicamos en el tratamiento con Toxina Botulínica, con una técnica y una dosificación distintas.

Lo que casi nadie dice, y conviene saberlo antes. El efecto es temporal. Dura entre cuatro y seis meses y hay que repetirlo. No es una solución definitiva, es un tratamiento de mantenimiento, y por eso mismo es una forma excelente de probar el resultado sin comprometerse a nada permanente.

Ácido hialurónico en el labio superior

También para el labio hiperactivo, y a menudo combinado con el bótox. Se aporta volumen al labio superior para que cubra algo más de encía al sonreír, y de paso se mejora el perfil del labio. Es una opción interesante para quien, además de la encía, quiere trabajar la proporción de la sonrisa. Como el bótox, es reversible y temporal.

Alargamiento coronario

Es el tratamiento de elección para la erupción pasiva alterada. Se recontornea la encía, y en algunos casos también el hueso que hay debajo, para dejar visible la corona completa del diente. Se hace con anestesia local en una sola sesión y el resultado sí es permanente. Los dientes pasan a tener su proporción real, que suele ser más alargada y más armónica. Es un procedimiento del ámbito de la periodoncia y requiere un estudio previo para saber exactamente dónde está el límite del diente bajo la encía.

Ortodoncia con microtornillos

Para los casos de extrusión dentoalveolar. Se utilizan microtornillos anclados al hueso como punto de apoyo para intruir los dientes anteriores, es decir, para subirlos hacia arriba junto con la encía que los acompaña. Se puede plantear tanto con brackets como con ortodoncia invisible, según el caso. Es un tratamiento más largo que los anteriores, pero corrige el problema de raíz y suele mejorar la mordida al mismo tiempo.

Cirugía de reposicionamiento labial y cirugía ortognática

El reposicionamiento labial limita quirúrgicamente cuánto puede elevarse el labio superior. Es una intervención sencilla y una alternativa permanente al bótox para quien no quiere estar repitiendo el tratamiento cada pocos meses.

La cirugía ortognática se reserva para el exceso vertical del maxilar, que es la única causa de origen óseo. Reposiciona el maxilar y da un cambio muy notable, tanto en la sonrisa como en la proporción del rostro. Es la opción más compleja de todas y solo se plantea cuando la causa lo justifica, siempre valorada por un cirujano maxilofacial.

¿Cuánto dura el resultado y cuándo se nota?

Depende del tratamiento, y aquí es donde conviene ser claro para que nadie se lleve una sorpresa.

  • Bótox y ácido hialurónico. El cambio se aprecia entre el tercer y el séptimo día en el caso del bótox, y de forma inmediata con el ácido hialurónico. Ambos son temporales y hay que repetirlos cada cuatro a seis meses aproximadamente. La ventaja es que son reversibles, así que si el resultado no convence, en unos meses todo vuelve al punto de partida.
  • Alargamiento coronario. El resultado es definitivo. La encía necesita unas semanas para asentarse por completo, y el aspecto final se valora a los dos o tres meses.
  • Ortodoncia. Es el más lento, con plazos de meses, pero corrige la causa y el resultado se mantiene siempre que se cumpla la fase de retención posterior.
  • Cirugía. Permanente, con un periodo de recuperación que se explica en detalle antes de plantearla.

Una recomendación práctica. Si tu caso es de labio hiperactivo y dudas si dar el paso, empezar por el bótox es la decisión más sensata. Ves el resultado real en tu propia cara, sin nada irreversible, y con esa información decides si quieres ir a por una solución permanente.

En la mayoría de casos sí. La causa más frecuente es un labio superior que se eleva más de la cuenta, y eso se trata con bótox o con ácido hialurónico en una sesión de minutos, sin anestesia general y sin baja. La cirugía solo entra en juego cuando el origen es óseo o cuando se busca una solución permanente al problema del labio.

Entre cuatro y seis meses, según la persona y la dosis empleada. Es un tratamiento de mantenimiento, no definitivo, y hay que repetirlo. Mucha gente lo utiliza precisamente por eso, porque permite ver el resultado en la propia cara antes de decidir si se quiere algo permanente.

No, aunque se confunden a menudo y a veces coinciden. Cuando los dientes se ven cortos y cuadrados, la causa suele ser una erupción pasiva alterada, es decir, encía que se quedó cubriendo parte de la corona. En ese caso los dientes tienen su tamaño normal, solo que están tapados, y el alargamiento coronario los deja a la vista sin tocar el diente.

Conviene esperar a que haya terminado el crecimiento facial y la erupción de los dientes definitivos, lo que suele ocurrir hacia el final de la adolescencia. Antes de eso el cuadro puede cambiar por sí solo. En el caso de la ortodoncia sí tiene sentido valorarlo antes, porque hay situaciones en las que actuar pronto simplifica mucho el tratamiento posterior.

No. No es una enfermedad ni compromete la salud bucodental, es un rasgo estético. Solo tiene sentido tratarla si a ti te condiciona, y ese es un criterio personal que nadie debería decidir por ti. Lo que sí conviene, si te lo estás planteando, es conocer la causa antes de elegir tratamiento.

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